jueves, 23 de febrero de 2012

Mil motivos.

Se levantaba, iba a trabajar, comía con sus amigos, hacía deporte. Tenía mil motivos para estar contenta con su vida. Pero no es suficiente. Nunca lo es. Basta con tener un solo motivo de tristeza, de angustia, para que todo se derrumbe.

Se levanta. Trabaja y lo hace bien. Come con sus amigos y se ríe con ellos. Hace deporte y es la mejor en ello. Llega a casa y llora. Llora todas las noches hasta quedarse dormida. Porque es todo una fachada. Porque los demás sólo conocemos lo que ella quiere que conozcamos. Los demás pensamos... No, los demás sabemos que ella no puede hacerlo mejor. No por falta de capacidad, sino porque ya no queda nada que mejorar. Pero ella llega a casa y llora.

Y cuando por una milésima de segundo, ella tenga un momento de debilidad y lo demuestre, todo lo que creías sobre su vida se derrumbará.

Ahora sólo me queda abrazarla. Abrazarla hasta que eso que la persigue se vaya, la deje en paz para que ella pueda volver a ser feliz por sus mil motivos. Hasta que esa sonrisa que tan acostumbrado estás a ver, vuelva a ser de verdad.

lunes, 20 de febrero de 2012

Esquivar los contratiempos

Es importante hablar con amigos. No sólo escuchan y apoyan, sino que dan otros puntos de vista y nos ayudan a ser objetivos. Nos dicen que tenemos que saber esquivar los contratiempos, y que cuando te caes, tienes que aprender a levantarte.

- ¿Y si no sabes esquivar los contratiempos?

- Todos estamos preparados para esquivar contratiempos. Lo que pasa es que no tenemos suficiente munición de autoestima para creernos capaces, y nos sobra impotencia. Que nos come. Y nos engulle.

Y es verdad. Y yo sabía que era verdad. Pero a veces hace falta alguien que nos lo diga, y nos obligue a verlo desde fuera. Y es que ya lo dije en su momento: "This time you'll discover that it was not your mind, but your insecurities, what made those memories come and haunt you once again"