viernes, 30 de agosto de 2013

Y aplicarme el cuento.

Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Inventar cosas que nunca ocurrieron,
recordarte solo cuando no te tengo.


-.  Pablo Neruda

sábado, 3 de agosto de 2013

No me querías.

No fue fácil. Entender que no ibas a volver me costó lo que se tarda en hacer media carrera universitaria. Al principio me quedó muy claro: no es que no hubiera solución, es que no querías ponérsela. Fue más adelante, cuando intuí o cuando quise creer que me necesitabas, el momento en me negué a ver la realidad.

Puede que tus amigas no fueran tan pérfidas como yo las pintaba, y que en realidad sí que te cuidaran bien. Puede que no necesitaras que te cuidaran, y que yo me viera necesaria en un momento que solo se dio por casualidad.

Sin embargo, cuando te miré a los ojos vi dos personas distintas a las que conocí. Durante un instante, pude entrever una persona agotada de llevar un peso que no había escogido, y que no sabía cómo avanzar sin el pilar que le había sostenido durante años. Noté cómo te hartabas, y volviste a levantar el muro que te mostraba como una persona serena, distante y siempre con la palabra adecuada, aunque por un momento tuviera un deje de amargura.

Y en ese momento yo también cambié. Porque quizá lo único que pasaba es que me hacía falta madurar. Entender que había un motivo por el que no me querías. Y sobre todo entender que por mucho que yo me empeñara, esta última afirmación era la que más clara me tenía que quedar: no me querías.

viernes, 2 de agosto de 2013

La importancia del tono de voz.

Ordeno poco y mal, y eso implica que, en cuanto me pongo a rebuscar entre mis cosas, encuentro verdaderas joyas como esta. El 14 de agosto de 2005, mis hermanos pequeños se empezaron a pelear. Una de muchísimas y como en otras tantas, pagaron justos por pecadores. Otras veces me iba de rositas cuando todo había sido culpa mía así que esto no es, ni mucho menos, una crítica a lo que ocurrió ese día sino todo lo contrario. Los tres acabamos castigados a escribir una redacción (¡¡Escribir!! ¡¡En verano!! Como podéis ver, la crueldad de mis padres fue infinita) y debido a mis gritos alegando que yo no tenía nada que ver en este asunto, la mía fue sobre la importancia de decir las cosas con el tono de voz correcto. Por favor, tened en cuenta que estos razonamientos y la redacción son de una niña de trece años un poco pava que quería ser más lista que los que la habían castigado.



LA IMPORTANCIA DEL TONO DE VOZ

Hoy me han mandado hacer una redacción sobre el tono de voz. La verdad es que el tono de voz tiene mucha importancia: En la política, en la abogacía, en el pilotaje, e incluso en la medicina, y voy a explicar por qué.

En la abogacía tiene mucha importancia porque como le hables mal al juez, has perdido el caso y como le hables mal al cliente, pierdes el dcliente (Pone CLIENTE, pero si está cabreado, a lo mejor también pierdes algún DIENTE)

En la política hay que saber poner el tono ideal, (y cuesta muchísimo) porque se trata de que los ciudadanos no se dén cuenta de todas las mentiras que dices.

En el pilotaje es importante el tono de voz porque como avises mal de tus coordenadas por radio (¡PAF!) Batacazo que te pegas.

Y, por último, en medicina, es importante dar con el tono de voz adecuado, al decirle que tiene cáncer, porque si no, en vez de morir de cáncer, morirá del un ataque al corazón.

Y HE AQUÍ LA IMPORTANCIA DEL TONO DE VOZ.