Me he tenido que poner una manta para intentar echar el frío que tengo en los huesos, y que no sé cómo ha llegado hasta ahí, cómo ha podido calar tan hondo en tan poco tiempo.
Y esa tristeza que te invade hace que, cuando cierres los ojos, resbale una lágrima por tu cara.
¿Alguien me vende un abrazo? Porque parece que con pedirlo, ya no basta.