domingo, 13 de enero de 2013

Lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Hay pocas cosas tan bonitas como una puesta de sol. Es uno de los pocos momentos en los que puedes mirarlo durante un rato, sin llegar a quemarte la vista. Según va bajando, su alrededor coge tonos anaranjados, y las nubes se vuelven rosas.
Míralo bien, disfrutalo, porque como te despistes, cuando vuelvas a mirar se habrá acabado el momento.