jueves, 30 de mayo de 2013

El banquete.

Cuenta la mitología griega que los humanos fueron creados con cuatro brazos, cuatro piernas, y dos caras. Temiendo su poder, Zeus los dividió en dos seres, condenándolos a pasar sus vidas en busca de la otra mitad. – El Banquete. Platón.


Cerraba los ojos, y lo notaba, sabía que era él, sin saber quién era. Y siempre, cuando le iba a poder ver… Despertaba.

Le daba mil vueltas cada vez que pasaba. ¿Quién era? ¿Por qué sentía que conocía a una persona que nunca había visto, y a la que no podía poner cara? ¿Por qué era especial? ¿De dónde había salido?

Hasta que llegó aquella noche. Hizo falta un solo segundo para volver a recordar esa sensación. Esa cara que ya conocía. Y mil preguntas que la acompañaban.


Dos sonrisas, una en cada uno de ellos. Y fue la primera de muchas para los dos.




Recordó una pregunta: ¿Por qué siempre miras a los rubios si te gustan más los morenos? Y rió.

martes, 21 de mayo de 2013

Madrid está gris. Estamos a finales de mayo, y llueve. Llueve. Llueve. Llueve. Y así, todos y cada uno de los días desde que te fuiste. 

Espero que se pase pronto. Que sea más fácil mirar hacia arriba, y verte sonreír. 

Cuídales, porfa. Que te necesitan.

lunes, 20 de mayo de 2013

Sobre dudas.

Vueltas y vueltas. Una detrás de otra, hasta que te mareas y te caes. 

Pasar de caerse de risa a preocuparse por tonterías.

De no darle importancia a nada, a que todo sea un problema.

¿Qué es más fácil, solucionar los problemas que surjan y aprovechar lo que haya, o empezar de cero?

Y sobre todo, ¿Cómo sé si merece la pena?

sábado, 18 de mayo de 2013

TVD


"-What if Elena was the one? 

-She was. And she will always be an epic love. Contrary to popular belief, there are multiple ones. The only way to find another is to let go. And move on."

sábado, 4 de mayo de 2013

Como antes

Querida Adri:

Hace mucho tiempo que no te escribo un correo de los nuestros. Y aunque te sigo contando absolutamente todo, a veces tengo la sensación de que escribirte desde el móvil la mañana siguiente, no se acerca ni de lejos a cuando te mandaba emails kilométricos a las seis de la mañana para asegurarme de que no se me olvidara el más mínimo detalle. Hoy, aunque no sean las seis, y aunque esta vez tú estés de fiesta y yo esté en casa, te vuelvo a escribir.

Te escribo para contarte que no estoy enamorada, y que no creo que esto ni se acerque a lo que se cuenta del amor. Pero ese chico de origen francés y con nombre de pescador tiene algo, aunque yo todavía no sepa lo que es.

No es el más gracioso que he conocido, pero consigue que me ría con comentarios absurdos. Ni es el primero de su clase, pero me tiene absorta con cada palabra que explica.

Quiero contarte, que no sólo no creo que me vaya a enamorar, sino que no creo que esto vaya a ir mucho más lejos de cuatro mensajes tontos al teléfono. Pero a lo tonto, ya no lloro por las esquinas en temas que hace mucho que ya no son de mi incumbencia.

No me atrevo a decir que me da igual lo que pase: tú y yo sabemos que sería mentira. Pero también hemos visto que me levanto, que nunca se acaba el mundo, y menos en este caso. Sé que no te gusta, y sabes mucho mejor que yo que no va a salir bien. Pero también sabes que, cuando una relación, del tipo que sea, aporta algo, no importa lo mal que salga, habrá tenido su lado bueno.

Y con eso quiero que te quedes: con el lado bueno. Porque todo tiene dos caras, y a todos nos queda algo que aprender. Sobre todo a mí.

Buenas noches, y pasalo genial,

A. Pum.