miércoles, 25 de junio de 2014

No lo cambio

¿Sabes qué? Que no lo cambio. Que ha sido un año de trabajo y de madurar, pero no lo cambio. De ver todas las oportunidades que se me habían pasado, de no irme de Erasmus, de no descubrir lo que quiero, pero no lo cambio. Ha sido de tener miedo y no saber superarlo. Ha sido de aprender a no llorar. Ha sido de que no cambie lo necesario, y se transforme lo que quería igual.

Ha sido un año de vuelcos al corazón, y no los cambio. De notar el peligro pero no dejar de caminar hacia él. Ha sido de entender lo que hay, de anhelar más, de tener (todavía) la frase a medias. De no atreverse a preguntar y de preguntar demasiado. Ha sido el año en el que la curiosidad mató al gato. 

Ha sido un año de ver algo nuevo, y no lo cambio. Ha sido un año de dejarme enseñar, y no lo cambio. Ha sido un año de admirar a alguien, de reír, y de querer dejarme proteger. Ha sido un año de volver a sentirme pequeña. Ha sido un año de sonreír a escondidas y no lo cambio.

Va a ser un año en el que me pueda enamorar. Y no te cambio.

sábado, 14 de junio de 2014

Siempre querría más.

Todavía no nos conocíamos y yo ya había oído hablar de ti. 

No sabía cómo te llamabas, pero todo el mundo me hablaba de esa persona con la que iba a encajar para no querer moverme. La que me consolaría cuando lo pasara mal, y quien me daría consejo cuando no supiera cómo seguir. La que me guiaría para que el despiste no me perdiera. La que me haría reír con las cosas más estúpidas. La que me pondría nerviosa, pero no me haría dudar. De la que siempre querría más.

Ahora que sé cómo te llamas, espero que seas tú.