lunes, 26 de septiembre de 2011

Someone like you


"Someone like you is the last song in the record, and it was… Again, I guess that when I was writing it, I was feeling pretty miserable and pretty lonely, which I guess kind of contradicts Rolling in the Deep, when I was like I'm going to be fine… this one was me kind of… On my knees, really."


"And I'm sure there will be another relationship – well. I hope so, anyway – that helps change me, define me as well. But I can imagine being about forty and looking for him again, only to turn up and find that he's settled with a beautiful wife and beautiful kids and he's completely happy… and I'm still on my own"

I heard that you settled down
That you found a girl and you're married now
I heard that your dreams came true
Guess she gave you things I didn't give to you
Old friend, why are you so shy?
Ain't like you to hold back or hide from the light

I hate to turn up out of the blue, uninvited
But I couldn't stay away, I couldn't fight it
I had hoped you'd see my face and you'd be reminded
That for me, it isn't over

Never mind, I'll find someone like you
I wish nothing but the best for you, too
Don't forget me, I begged, I remember you said
Sometimes it lasts in love, but sometimes it hurts instead

You know how time flies
Only yesterday was the time of our lives
We were born and raised in a summer haze
Bound by the surprise of our glory days

I hate to turn up put of the blue, uninvited
But I couldn't stay away, I couldn't fight it
I had hoped you'd see my face and you'd be reminded
That for me, it isn't over yet

Never mind, I'll find someone like you
I wish nothing but the best for you, too
Don't forget me, I begged, I remember you said
Sometimes it lasts in love, but sometimes it hurts instead

Adele. 

martes, 13 de septiembre de 2011

Citas Robadas II

    "Lo malo de idealizar a alguien es que dejamos de verle como lo que es: humano"

lunes, 5 de septiembre de 2011

Empezaré... Por el principio

                Es una de las primeras veces que me pongo a escribir una carta, y no consigo pasar del encabezado.
                “Querido Papá: “

                …

                No es por falta de cosas para decir, es por necesitar decir demasiadas. Porque no sé por dónde empezar, ni cómo ordenarlas. Supongo que empezaré… Por el principio.
                Menos mal que estoy al lado de la ventana. Aunque parece que se avecina una tormenta.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Como serían las cosas si las pudiera dibujar…


    Cogería el coche. Iría por el garaje hasta salir a la calle. Cogería la carretera, cualquiera sirve. Esta vez no iría con la radio puesta, porque quiero olvidarme de todo, aislarme del mundo, alejarme de todo eso que lleva semanas dando vueltas por mi cabeza.
    Empiezo a acelerar. Piso el embrague, cambio de marcha y sigo acelerando. Me da igual que esté lloviendo, yo voy cada vez más rápido, porque lo único que quiero es dejarlo todo atrás, correr más que mis problemas. Pasa un rato largo, aunque a mí no me da esa sensación. Al fin y al cabo, estoy concentrada en conducir y no pensar. Aunque me acaba resultando difícil y paro. He llegado a un pueblo pequeño, en la montaña, y está empapado, pero eso sólo lo hace más bonito. Hace fresco, pero no me importa. La vista es increíble, el pueblo está en la ladera de una montaña y desde el mirador se ve todo el valle, y al fondo, empieza a salir el sol.
    Quizá ahora, en un paisaje que merece la pena ver, me sentaría en la hierba y me apoyaría en un árbol. Da igual que estén mojados, ya me secaré. Me empiezo a calmar y observo lo que hay alrededor: todo es distinto: los colores, el olor, el viento… Sé que una vez allí, me gustaría poder hablar con un amigo, y cómo esta es mi historia, y me la estoy imaginando yo, le vamos a llamar Jaime, y le vamos a hacer aparecer por ahí. Él nunca se altera, y aunque no sea verdad, parece que siempre tiene todo bajo control, porque sabe lo que hay que decir para que deje de preocuparme. Hablaría con él, me demostraría que son todo tonterías, y que una vez más está todo en mi cabeza. Y después cambiaría de tema. Me contaría dos o tres anécdotas para que me ría un rato y me obligaría a salir de fiesta. Porque de vez en cuando, es necesario, y me lo voy a pasar bien. "Y lo sabes", añadiría.
    Ahí, tirada en el suelo de aquél mirador, se me habría pasado la tarde. Pero ya toca volver a Madrid, y se viene conmigo. En el coche me obligaría a poner música, y se reiría de mí cuando suenan canciones antiguas y le digo que no las conozco. No es ninguna novedad, pero seguiría fingiendo que se sorprende y se indigna cada vez que pasa.
    Tardamos un buen rato en llegar a Madrid, porque ya no hace falta correr tanto. Nos despedimos, aunque los dos sabemos que sólo va a ser por un rato, y es que esta noche salimos.
    "Y lo sabes"