Es una de las primeras veces que me pongo a escribir una carta, y no consigo pasar del encabezado.
“Querido Papá: “
…
No es por falta de cosas para decir, es por necesitar decir demasiadas. Porque no sé por dónde empezar, ni cómo ordenarlas. Supongo que empezaré… Por el principio.
Menos mal que estoy al lado de la ventana. Aunque parece que se avecina una tormenta.
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