lunes, 26 de mayo de 2014

Elecciones 2014.

Hoy durante el recuento, también me he acordado de ti. Que sí, que los dos hemos seguido con nuestras vidas, y sé que es mejor así, pero la realidad es que me he levantado y he ido a votar sin tener demasiado claro lo que hacía, ni que estuviera tomando una buena decisión, y me he acordado de cómo fue aquél día. 

Porque es un contraste muy grande la decepción que siento ahora con todos los partidos políticos y con los ciudadanos frente al discurso tan pasional que tenía hace dos años. Porque es difícil olvidar cómo conseguías convertirlo todo en una broma para poder quitarle importancia. Porque te recuerdo perfectamente intentando colarme la papeleta del PACMA de forma evidente sólo para que yo te regañara y me lo tuviera que tomar todo menos en serio. Porque me he encontrado buscando al partido "menos malo".

Porque quizá tenías razón.

viernes, 9 de mayo de 2014

¿Te he dicho que me gustas?

¿Te he dicho que me gustas? ¿Que me encanta que me piques, pero que me cuides? Que me quedo sin habla cuando tras una conversación me acaricias el brazo. Que me llames enana, pero que hagas el payaso tanto como yo. Que me tomes en serio aunque todavía esté empezando a trabajar. Que me saques exactamente una cabeza, porque sé que encajaríamos como si se tratara de un puzzle. Que te preocupes por mí. Que me mires a los ojos y digas “Vaya tela”. 


¿Te he dicho que me gustas?

viernes, 2 de mayo de 2014

Sobre novelas de caballería

No hay nada que me guste más que una historia bonita. Lo malo de esto es que te acaban gustando más las historias que las personas, y puede haber personas increíbles que no vayan acompañados de historias épicas o de novelas de caballería.

No todos pueden conseguir que tu primer beso se convierta en la mejor despedida del mundo. Ni que toda la gente que hay a vuestro alrededor se compinche para que tenga una buena primera oportunidad. No es fácil que puedan conseguir que celebrar una Copa del Rey parezca una noche pensada para vosotros. No todos van a aparecer en la puerta de tu casa vestidos de príncipe azul para cuidarte cuando te duela la tripa.


No todos pueden conseguir que te sientas como una princesa con cosas cotidianas. El problema es, ¿Quién sí?