No hay nada que me guste más que una historia
bonita. Lo malo de esto es que te acaban gustando más las historias que las
personas, y puede haber personas increíbles que no vayan acompañados de
historias épicas o de novelas de caballería.
No todos pueden conseguir que tu primer beso
se convierta en la mejor despedida del mundo. Ni que toda la gente que hay a
vuestro alrededor se compinche para que tenga una buena primera oportunidad. No
es fácil que puedan conseguir que celebrar una Copa del Rey parezca una noche
pensada para vosotros. No todos van a aparecer en la puerta de tu casa vestidos
de príncipe azul para cuidarte cuando te duela la tripa.
No todos pueden conseguir que te sientas como
una princesa con cosas cotidianas. El problema es, ¿Quién sí?
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