domingo, 18 de noviembre de 2012

Un cuento.

¿Cómo empiezas a contarlo? ¿Desde el primer cruce de miradas? No, por la risa que te provocó ese chiste tan malo. Mejor incluso, por el escalofrío que te dio cuando rozó tu mano.

Una vuelta, dos vueltas e incluso tres, sobre la pista de baile. Dejarse llevar, porque sabe guiar bien. La sonrisa que hay en sus ojos. La de los labios sabemos ponerla todos, pero esa... Esa siempre es de verdad. Como esta historia, que algún día también será de verdad.

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