Hay pocas cosas tan bonitas como una puesta de sol. Es uno de los pocos momentos en los que puedes mirarlo durante un rato, sin llegar a quemarte la vista. Según va bajando, su alrededor coge tonos anaranjados, y las nubes se vuelven rosas.
Míralo bien, disfrutalo, porque como te despistes, cuando vuelvas a mirar se habrá acabado el momento.
Totalmente de acuerdo. Lo tiñe todo tan cálido que dan ganas de perderse en ese instante eternamente.
ResponderEliminarY como el atarceder, muchas de las cosas más bonitas de la vida; cuando te das cuenta que están pasando se te escapan entre los dedos.
Me alegra que lo hayas entendido, Clara... Hay que estar muy atento y disfrutarlo para que no sepan a poco.
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