En un principio, hice propósito de no meterme en política en el blog. Pero hoy, día de elecciones, es un buen momento para poder compartir con vosotros un artículo que publicó César Vidal en El Economista. Evidentemente, no espero que todos compartáis lo que expone, pero sí que espero que os haga reflexionar como hizo conmigo.
Creo que alguna vez les he hablado de la esposa de un amigo mío que padece serios problemas de salud. La causa de su desgracia reside en el alcoholismo. Por razones que no vienen al caso, comenzó a beber con desmesura cuando era joven y esa circunstancia minó su salud, su vida y la existencia de su familia. Hace un par de años, visto que podía acabar muerta en cualquier momento o por una cirrosis o por un cáncer de hígado, la esposa de mi amigo se planteó seriamente dejar de beber. No llevó a cabo sus propósitos, pero, al menos, detectó dónde estaba el mal y cada vez se le fue haciendo más difícil beber al mismo ritmo. Todo parecía ir en la buena dirección hasta que este fin de semana un grupo de amigos se le plantó enfrente de casa instándola a bajar a tomar una copichuela con ellos.
Los argumentos que alegaban eran triviales a la par que insistentes: "El alcohol alegra la vida", "para cuatro días que vamos a vivir, lo menos que podemos hacer es disfrutarlos", "al que no le gusta el vino es un animal o no tiene un real", etc., etc., etc. En algún momento, de manera tímida, la mujer de mi amigo intentaba aducir que era precisamente el alcoholismo el que le había llevado hasta donde se encontraba, pero inmediatamente, los visitantes le instaban a pasar por alto ese razonamiento insistiendo en que "beber es salud".
Dirán ustedes que la mujer de mi amigo es tonta de capirote y que sus relaciones sociales o son unos criminales o unos descerebrados. Quizá. Pero ese espectáculo –ampliado por miles – es el mismo que llevamos viendo hace quince días en la Puerta del Sol. La izquierda ha aniquilado de manera pavorosa el empleo, la riqueza, la educación y el futuro de millones de personas en España. ¡En protesta frente a esa realidad, a gente se concentra pidiendo aún más medidas de izquierda y atacando a Esperanza Aguirre, presidenta de la única CCAA que crea empleo! No digo que no haya buena fe en todo esto, e incluso las mejores intenciones, pero difícilmente se puede actuar de forma más necia y peligrosa. Tanto como aquellos que para curar a la alcohólica esposa de mi amigo la invitan a beber más vino.
En fin, me despido animándoos a todos a salir a votar, sea cual sea vuestra ideología. Porque es así, y no sentándonos en una plaza a perjudicar a los comerciantes de la zona como vamos a conseguir cambiar las cosas.
Un beso,
No hay comentarios:
Publicar un comentario