En
mitad de tu incertidumbre no duele nada. Todo es demasiado confuso para que
pueda doler. Hasta que le buscas. ¿Dónde está? Todo el mundo ha salido ya.
Tendría que estar aquí. Gritas su nombre con todas tus fuerzas, pero no se oye
respuesta. Concéntrate. Escucha. Vuelve a gritar. Mira a tu alrededor. Nada. Él
no está aquí. De toda la multitud, ni uno es él. Ya no está. Ni le vas a
encontrar. Párate.
¿Lo
notas?
Ahora
es cuando duele.
No hay comentarios:
Publicar un comentario