lunes, 8 de julio de 2013

Y que te quiten lo bailao.

Ríe. Piensa. Llora. Vuelve a intentarlo y por tanto, vuelve a empezar hasta que consigas que te salga bien. Apuesta fuerte, que quien no juega no gana y tú puedes ganarlo todo.

Que no te salga bien no significa que hayas perdido, sino que estás un paso más cerca de conseguirlo. Aprende con cada fallo y disfruta cada segundo. Ríe hasta que te duela toda la cara. Ríe hasta que no aguantes las ganas de ir al baño. Ríe hasta que se te salten las lágrimas. Ríe. Ríe. Ríe.

¿Sabes qué? Los recuerdos duelen un rato pero luego se cura. Volverás a pasar por allí una vez más y sonreirás. A lo mejor incluso sueltas una carcajada al recordar ese momento. Que piensen que estás loco y sobre todo, que te quiten lo bailao.


No hay comentarios:

Publicar un comentario