domingo, 22 de abril de 2012

Definiciones: Miedo

Tengo un defecto muy grande: Siempre quiero lo que he perdido y sé que no voy a poder volver a tener.

Hace falta que pierda un buen amigo para que sea al que más eche de menos. O que vea que el otro ha seguido adelante y que yo sigo paralizada por el miedo a lo que vaya a encontrar.

Miedo... Qué palabra tan curiosa, ¿verdad? Sé perfectamente lo que es el miedo, pero por mucho rato que estuviera explicándolo, no creo que llegara a alcanzar todos los matices que tiene. Hay uno, que los que me conocen bien saben que tengo: El miedo a la soledad. A ir dejando que poco a poco, se vayan aquellos que más me han ido apoyando en cada momento. A ver cómo todos encajan, y yo no. A ver cómo todos encuentran un gran apoyo... Y no soy yo.

No es un miedo que paralice. Es algo latente. Que te permite ser feliz durante el día, como te habías propuesto. Y que te ataca por las noches, a las 3 de la mañana. Que no solo no deja dormir, sino que te hace un nudo en la garganta mientras miras al techo e intentas no llorar. Mañana será otro día, te dices. De día todo se ve con más perspectiva. Pero la realidad es que se va acumulando la gente a la que echo de menos. Por la que daría un mundo por poder abrazar, aunque sea una noche más. Una sola noche en la que no me tenga que quedar mirando al techo y piense que, claramente, hay algo que estoy haciendo mal.

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